La Historia de Chucho el Perro sin Casa
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He decidido compartir esta historia para concienciar a los perros callejeros en otras partes del mundo.
Esta es la historia de un cachorro en particular tiene lugar en Guayaquil, Ecuador. No estoy seguro de cuál era la raza de este chico guapo o de cuántos años tenía.
Estábamos atendiendo el funeral de mi suegra. Estaba de pie afuera y me di cuenta de que me miraba pero estaba un poco nervioso y no parecia seguro de acercarseme.
Le dimos espacio y después de un par de minutos, decidió acercarse y él caminó lentamente hacia mí, se paró frente a mí y miró hacia arriba con esos ojos de cachorro. Sus ojos me comunicaban que necesitaba un toque humano.
Yo baje y comenze a acariciarlo. Me sentí tan triste por dejarlo atrás porque pensamos que estaba sin hogar.
En la entrada del cementerio le preguntamos al cuidador por él, si sabía si el cachorro tenía un hogar, y respondió que "no, no tiene hogar", y que el dueño del cementerio no lo quiere dentro de su propiedad. Las opciones eran que alguien tenía que encontrarle un hogar o un refugio, ponerlo en la calle o dormirlo. Después de escuchar eso, hicimos nuestra misión de encontrarle su hogar para siempre. Le preguntamos al cuidador para que nos de algo de tiempo para encontrarle un hogar. Incluso revisamos qué documentos necesitábamos, por si acaso necesitábamos traerlo de regreso con nosotros a casa a los Estados Unidos.
Preguntamos si alguien podía darle un hogar a este cachorro, y una amiga nuestra que tiene una peluquería dijo que podia encontrarle un hogar con 2 chicas que querian adoptarlo y que no podían esperar para conocerlo.
Cuando lo recogimos en el cementerio, nos dimos cuenta de que el cuidador le había dado un buen baño y también le había dado de comer. Lo pusimos en la parte trasera del coche y estábamos de camino a conocer a la nueva familia del cachorro. Cuando llegamos a la casa de nuestra amiga y lo entregamos; no tuvimos la oportunidad de conocer a la nueva familia, pero más tarde descubrimos que lo habían llamado Chucho y que estaba muy feliz en su nueva casa.
Los animales merecen todo el amor, el respeto y el cuidado que los humanos también necesitamos. Pobres almas que son maltratadas o que son dejadas en las calles para verse por sí mismas. Seamos la voz para esos.
Written by Norma Moscoso
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